No me gusta mucho hablar sobre deportes en el foro, ya que creo que hay cosas más interesantes...pero no puede dejar pasar este momento que he vivido hoy para hablar del deporte que más me apasiona, que es el automovilismo. LLevo años siguiendo la Formula !, desde los tiempos de Senna y Prost, Hill, el joven y veterano Shumacher, Hakinnen y un largo etc. Hasta lelgué a ponerme a Alonsito como firma ya que prometí hacerlo cuando ganara su primer gran premio. Ahora ya no puedo hacer apuestas así, ya que este chaval se está convirtiendo en el puto amo (todavia con permiso de Shumacher...). La vistoria de hoy ha sido la más tremenda que ha tenido hasta ahora. Unas últimas 13 vueltas de infarto donde lo he pasado fatal ( lo cual implica que tambien lo he pasado genial) vibrando con toda la gente que lo estaba viendo, histéricos ante los intentos de Shumi de pasarle. Victoria histórica y sobre todo psicológica, ya que tener a Shumi atrapado tanto tiempo a voluntad a sido un golpe moral a favor de Fernando, ya que ahora sí que sabe que le puede ganar mano a mano. Brillante!
TAMBIÉN GANÓ EL GP DE SAN MARINO
Alonso resiste a un 'Schumi' imperial
DANIEL G. LIFONA

Alonso levanta tres dedos tras ganar su tercera carrera consecutiva. (Foto: REUTERS)

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mano a mano tan formidable, desde hacía mucho en el circo. El sucesor, Fernando Alonso, ejerció de muro infranqueable para el más grande de los maestros, un Michael Schumacher que venía de los sótanos (13º) pero que devoró sin piedad 12 posiciones hasta pisarle el cogote. Su ritmo fue infernal: dos y tres segundos siempre más rápido que la cabeza. Alonso resistió admirable las 6 o 7 andanadas que le lanzó el 'kaiser' en su versión imperial en unos últimos 10 giros para el recuerdo. ¿Cambio de poderes?
Nadie, salvo Michael Schumacher, había encadenado tres victorias seguidas en la Fórmula 1 desde 1996, año en el que lo consiguió el británico Damon Hill, a la postre campeón del mundo. En toda esta década, sólo el alemán había sido tan superior al resto de pilotos en tres carreras. Con su victoria en el Gran Premio de San Marino, Fernando Alonso (Renault) no sólo acaba con la insultante superioridad del 'Kaiser', segundo en 'el circuito de su escudería'. Además,
apuntala su liderato en el Mundial y refuerza su candidatura al título cuando ya se han disputado cuatro pruebas de la temporada.
Este tiene que ser el año de Alonso. El español atesora ambición y talento, Renault le ha proporcionado un coche potente y fiable, y sus rivales, aunque ya han empezado a aparecer, todavía no han conseguido apartarle del primer cajón del podio. A las dificultades de Ferrari para rectificar el penoso arranque de temporada se ha unido ahora el
infortunio de McLaren-Mercedes. El finlandés Kimi Raikkonen, que había partido desde la 'pole position' después de un trabajo impecable en las sesiones de calificación, tuvo que abandonar la carrera por un problema mecánico.
<LI>Descomunal duelo con Schumacher
Esta vez Alonso no lo tuvo tan fácil como en Bahrein y Malasia, donde el español se apoyó en la 'pole position' para controlar la carrera de principio a fin. En el circuito Enzo y Dino Ferrari de Ímola partió desde la segunda posición de la formación de salida y
sudó sangre para contener a Schumacher, segundo tras realizar una espectacular remontada desde la decimotercera posición de la parrilla.
El alemán de Ferrari, que por la mañana se había quedado fuera de la lucha por la 'pole' al salirse en una curva durante la segunda sesión clasificatoria,
animó la carrera hasta límites insospechados y se subió al podio por primera vez en la temporada. Su descomunal esfuerzo, no obstante, no impidió que Alonso siguiera incrementando su ventaja en el Mundial. Schumacher ha escalado hasta el cuarto puesto de la clasificación general, pero ahora está a 26 puntos del español.
<LI>Ocho vueltas de infarto
El agresivo pilotaje de Schumacher, la potencia de su F2005 -
estrenaba motor en esta carrera-, y la consistencia de los neumáticos Bridgestone permitieron al piloto alemán recortar una desventaja que rozó los 30 segundos en el ecuador de la carrera. La estrategia de Ferrari también fue la más acertada. El siete veces campeón del mundo se abrió paso entre la maraña de coches que le separaban de sus 'semejantes' y retrasó el segundo repostaje hasta que se colocó a la estela de
Jenson Button (BAR-Honda). A falta de 14 vueltas aprovechó un error del británico para adelantarle en una variante y situarse momentáneamente en el liderato, pero cuando salió de los 'boxes' volvió a encontrarse en segunda posición, esta vez por detrás de Alonso.
Las últimas ocho vueltas fueron una
lucha sin cuartel entre Alonso y Schumacher, lo que todos echábamos de menos en una competición acostumbrada a los monólogos de Ferrari. El alemán acosaba al español en cada giro, pero Alonso, que llevaba el mismo propulsor que en Bahrein y también tenía que preocuparse por conservar la mecánica, tapaba fenomenalmente los huecos en un circuito nada propicio para los adelantamientos. El de Renault no cometió nigún fallo y dio una lección en trazadas y apuradas de frenada que neutralizaron las opciones de Schumacher.
Dentro de tres semanas, la Fórmula 1 se trasladará a Montmeló para tomar parte en el
Gran Premio de España, quinta prueba de la temporada, y la pujanza de Schumacher puede quedarse en mera anecdóta. El alemán ya no dispondrá de un propulsor nuevo y su F2005 puede pagar el tremendo desgaste hecho en Ímola. Alonso, en cambio, estrenará motor en el Circuit de Catalunya y, además, correrá en casa. Alonso está para aguantar lo que le echen.